«Vale más canción humilde que sinfonía sin fe». J.C.
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La denominación del epígrafe, “poesía coyuntural”, fue creación del poeta Cesáreo Martínez (“Chacho”, para sus amigos), uno de los grandes exponentes de la afamada Generación del 70’ (a la que pertenecen los no menos afamados Enrique Verástegui, Juan Ramírez Ruiz, Tulio Mora, Rosina Valcárcel, Manuel Morales, entre otros). Y hoy me animo a escribir sobre el tópico, porque creo que son pertinentes algunos deslindes.


Nadie que conozca los orígenes poéticos de “Chacho” puede ignorar que su concepción teórica de la poesía se inscribía dentro de los parámetros de la “poesía pura” (denominación ésta que en el Perú tomó carta de ciudadanía en la década de los cincuenta del siglo pasado, por oposición a la otra ciudadana: la poesía social). Y, en efecto, hay pruebas fehacientes de la producción poética de “Chacho” en ese sentido. Pero no fue, precisamente, por esta producción que logró la consagración. Esto lo hizo con poemas de corte social. A los que él llamó “poesía coyuntural”.


Y alguna vez –conversando sobre estos tópicos, de poesía formalista y realista, pura y social– “Chacho” precisó los alcances de su propuesta. Uno de ellos era, digámoslo así, descriptivo. Refería que se trataba de tomar temas propios del momento, situaciones conflictivas del entorno, coyunturas sociales y políticas que podían y debían ser llevadas al trabajo poético. Y esto, en realidad, no era lo novedoso. Era algo ya practicado por otros poetas de la tendencia purista o formalista (Octavio Paz, Jorge Eduardo Eielson, por mencionar a los más emblemáticos).


Lo decisivo en el caso de “Chacho” es que él manifestó que era una “actitud coyuntural” de su parte. Es decir, que él no renunciaba a sus convicciones poestéticas vinculadas a la tendencia purista/formalista. Felizmente –para el mismo “Chacho” y para bien de la misma poesía– no volvió a escribir poemas de esa tendencia (los de sus orígenes prácticamente “no existen”). Porque los más celebrados son “Carta a Iksra” y “5 razones puras para comprometerse (con la huelga)”. Son sus dos primeros “poemas coyunturales”. Y obsérvese la expresión “razones puras”, tan sugerente y decisiva para entender estos deslindes.


Cesáreo Martínez ya no es un “poeta coyuntural”. Su obra ya es parte de la poesía realista peruana (aunque él, desde sus convicciones poestéticas, no lo quisiera). Muchas veces, los poetas son los menos indicados para calificar el valor de su propia poesía. ¡Si le pasó a Cervantes que prefirió a su olvidada “Galatea”, antes que a su “Don Quijote”! Cesáreo Martínez –insisto– ya no es: ni poeta formalista ni “poeta coyuntural”.
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