Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.

Endurecí mis ojos para que ya no vieran

más pobreza

acallé mis oídos para que ya no oyera

más dolor

mutilé mis esperanzas para que ya no hablara

más Justicia

emparedé mi alma para que ya no amara

la Verdad

y cuando así maté lo más hermoso

me hice duro caucho

que no sonrió, no amó, ni siquiera lloró

mi propia muerte

porque la merecía

para siempre.

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