Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.

Sí, estoy rojo de dolor

Pero también de cólera porque no puede ser

Que las auroras sirvan sólo para despertar

A la misma pesadilla y que los ojos

Se abran sólo para gritar no quiero

Ahogarme en este llanto de luceros fofos

O que las manos encallezcan de no hacer nada

Para agarrarse a golpes con el obeso presente

Y hacerlo parir el porvenir

O haber nacido para olvidar

Los recuerdos apagados por el último disparo

De la traición a sabiendas de que el vino

En odres viejos siempre es mejor

Porque sirve de ejemplo

Y porque no puedo creer

En esos dioses falsos que se esfuerzan

En dorarnos la píldora y seguir embarazándonos

De miedo seguros como estamos de que nadie

Es dueño de la verdad y menos del que pregona serlo

Porque la verdad no se dice sino se hace

Y no nace sino se hace con cada latido

Del trabajo

Sí, estoy rojo de amor

Pero también de odio por los golpes recibidos

Desde hace siglos por los que creen que la piedra

Es de acero y aunque lo fuera qué se han creído

Que no duele el honor la dignidad o la vergüenza?


Sí, y por eso, liberando a la poesía de su aura núbil,

Me cago en la puta que los parió.

Julio Carmona
Perú

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