Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.
«Si no vives para servir, no sirves para vivir» es el lema de www.mesterdeobreria.blogspot.com

Ahora te quiero,



como el mar quiere a su agua:


desde fuera, por arriba,


haciéndose sin parar


con ella tormentas, fugas,


albergues, descansos, calmas.


¡Qué frenesíes, quererte!


¡Qué entusiasmo de olas altas,


y qué desmayos de espuma


van y vienen! Un tropel


de formas, hechas, deshechas,


galopan desmelenadas.


Pero detrás de sus flancos


está soñándose un sueño


de otra forma más profunda


de querer, que está allá abajo:


de no ser ya movimiento,


de acabar este vaivén,


este ir y venir, de cielos


a abismos, de hallar por fin


la inmóvil flor sin otoño


de un quererse quieto, quieto.


Más allá de ola y espuma


el querer busca su fondo.


Esta hondura donde el mar


hizo la paz con su agua


y están queriéndose ya


sin signo, sin movimiento.


Amor


tan sepultado en su ser,


tan entregado, tan quieto,


que nuestro querer en vida


se sintiese


seguro de no acabar


cuando terminan los besos,


las miradas, las señales.


Tan cierto de no morir,


como está


el gran amor de los muertos.

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