(Hace pocos días nos fue comunicada la infausta noticia del fallecimiento de Aimé Cesaire, poeta de la Martinica, en las Antillas Francesas. Le rendimos homenaje. Los compiladores).


Te evoco

Bananero patético que agitas mi desnudo corazón

En el día salmodiante

Te evoco
Viejo hechicero de las montañas sordas por la noche

Justamente la noche que precede a la última
Y sus redobles de tedio golpeando en la poterna loca de las ciudades
Enterradas

Pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello
Sangrante del mundo
Es mi odio singular

Llevando a la deriva sus témpanos de hielo en el aliento de las verdaderas llamas
Dadme
Ah dadme el ojo inmortal del ámbar

Y sombras y tumbas de granito cuadriculado
Pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas acuáticas

Escucharán en las zonas verdes
Los intérpretes del olvido anudándose y desanudándose
Y las raíces de la montaña

Exaltando la estirpe real de los almendros de la esperanza
Florecerán por los senderos de la carne
(La penuria de vivir pasando como una tempestad)
Mientras que bajo el cuartel del cielo

Un fuego de oro sonreirá
Al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo

Aimé Cesaire,
La Martinica

(Texto tomado del libro de Balmes Lozano, Poemas de amor y rebeldía social: Poetas del mundo, antiguos y contemporáneos).

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