Sin ver tus ojos
Mandas que viva
Mi pecho triste;
Pero el no verte
Y tener vida
Es imposible.

Las largas horas
Que sin ti paso
Son insufribles,
Vivo violento,
Nada me gusta,
Todo me aflige.

El sol me envía
Para alegrarme
Luz apacible;
Mas si no trae
Tu imagen bella,
¿De qué me sirve?

En mi retiro
Aguardo solo
Hasta que viste
De negro luto
El orbe entero
La noche horrible.

Mientras los astros
Van silenciosos
Al mar a hundirse,
Yo revolviendo
Estoy las penas
Que el pecho oprimen.

En mi desvelo
Mi amor y pena
Suelo decirte:
Pero estás lejos,
No oyes mi llanto,
Ni por mí gimes.

Por largas horas
Mi amarga pena
Mi alma repite,
Hasta que el cielo
Para mal mío
De luz se viste.

Entonces veo
Ser todavía
Más infelice,
Porque el desahogo
Que me da el llanto
La luz me impide.

¡Ay! así vivo
Dando a mi pena
Giros terribles;
Y así muriera
Si eterna fuese
La ausencia triste.

Hacer tú puedes
¡Ay vida mía!
Que yo respire,
Amando fina
A quien tan sólo
De tu amor vive.

Mariano Melgar,
Perú

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