ARRAIGADOS Y DESARRAIGADOS

Estimados amigos Julio C. Carmona y Dante Castro A., salud. Permítanme opinar en el debate literario sobre los escritores realistas y «supra realistas», vale decir los nacionales y los «desarraigados» peruanos, los que tienen una actitud ética frente al problema cotidiano del poblador andino y los que asumen la actitud émica de lo andino. No creo que sea el tecnicismo literario el que universalice las creaciones literarias al inclinarse a esas actitudes contrapuestas en nuestros literatos tanto nacionales como emigrantes, sino proviene de lo profundo de la historia que nos da la razón social en el presente. La literatura nacional se nutre, consciente o inconscientemente, de esas creaciones y recreaciones de hace miles de años atrás ya existieron y sobreviven en los mitos andinos, costeños y amazónicos porque sus actitudes de esos habitantes (que son la materia prima descriptiva de la creación literaria) están normalizados bajo esos principios sociales de comportamiento: creencias, supersticiones, sexualidad, limpieza corporal, la producción de la riqueza y su participación en la esfera de la distribución de bienes materiales (mercado).

Esa razón social del pensamiento peruano no ha sido «superada» ni menos «barrida» porque cada día más son leídos, copiados, digeridos, regurgitados y vueltos a recrear los mitos de Huarochirí, los Hermanos Ayar, los mitos de la Luna Moche. No son Mario Vargas, el tal Roncagliolo y sus afines los escritores «peruanos» cosmopolitas sino son, para sorpresa de todos, Felipe Guaman Poma de Ayala, el Inca Garcilaso de la Vega y los anónimos narradores de los mitos de Huarochirí. ¿Ellos acaso no son literatos nacionales? Sí, lo son y tan cosmopolitas como los fenómenos atmosféricos, muy especialmente Guaman Poma cuya queja personal (despojo de tierras en Huamanga) juntó a los otros agraviados por el sistema colonial hispano, universalizando la protesta, el dolor andino y buscó la «libertad» del país dependiente.

Se murió la colonia, ya no hay hacendados; no existen más indios porque todos han evolucionado a cholos; el quechua es un fósil para el estudio de los etnolingüistas, los otros idiomas nativos son lenguas sin literatura que les hablan unos cuantos especímenes errantes que más parecen piezas de museo del Primer Mundo; Lima es mestiza y no andina; el huayno no es la música «chicha»; los apellidos nativos de muchos nuevos ricos, ministros y generales no tienen que ver con el pensamiento andino porque ahora están siendo globalizados; la religiosidad popular triunfa con san Martincito y santa Rosita que se entroniza antes que los ritos paganos a las momias y a los cerros; internet hay hasta en la última choza funcionando a carbón; ya no se mastican las hojas pestilentes de coca sino ya se exportan bien elaboradas y refinadas en polvillos , así son ahora los peruanos y sus literatos modernos.

Qué irrealidad y facilismo sociológico reflejan los pensamientos de esos afamados «cosmopolitas» (léase globalizados) plumíferos peruanos. Qué contraste con los escritores mexicanos contemporáneos que se sienten más universales cuanto más nacionales sean sus creaciones literarias. Que algún creador literario no tenga bien cimentado sus bases sociales en la profundidad peruana, nada conoce de su patria y si leyó y viajó por los Andes fue como un triste peregrino, es decir, como un desarraigado en el pleno sentido de la palabra.

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