RESPUESTA A CARTA DE MANUEL MOSQUERA

En efecto, Manuel, las épocas gloriosas del FER en San Marcos constituyen un referente inmarcesible para el aprecio y el respeto mutuo. Yo también me congratulo con tus escritos (especialmente, los aparecidos en nuestra revista digital www.redaccionpopular.com.)

He recibido tu generosa carta en que me haces algunas reconvenciones en relación con un artículo mío publicado en el blog “Papeles para la Historia”, respecto del uso de algunos términos, conceptos o categorías propios de las Ciencias Sociales. Reconozco mi ligereza de haber incursionado en un terreno en el que, ciertamente, soy un advenedizo y hasta si se quiere un intruso. Pero esta negación -contradictoriamente- minimiza mi “pecado” por dos razones: a) porque al no actuar como especialista, no estaba en la obligación de manejar los términos con absoluta propiedad, y b) porque -a fin de cuentas- el derecho de opinión todavía no ha sido derogado de la Constitución Política ni, mucho menos, de la constitución humana.

Entonces, sin ánimo de disculparme, aunque sí de precisar ideas, yo parto de ese carácter vulgar de mi escrito (vulgar, en el sentido de ignaro o no especializado). Es en realidad un artículo de opinión, sin pretensiones ni académicas ni apodícticas. Por eso cuando me dices que te “sorprendió que cayera en lugares comunes de los sociólogos peruanos, que han abandonado categorías analíticas importantes especialmente la visión de historicidad”, realmente me siento apabullado pero no ofendido, porque no soy sociólogo ni leo a los sociólogos y mal podría “abandonar categorías” que no son de mi especialidad -la literatura-, como la “historicidad”; tal vez sí me habría preocupado si hubieras dicho que desenfoco respecto de la “literariedad”…

Luego dices que al hablar “de los regímenes totalitarios” estoy ignorando que “el concepto totalitario fue inventado por los nazis, para combatir a la revolución bolchevique”, y en esto sí tengo que discrepar contigo, porque la información que yo tengo al respecto es que el concepto de “totalitarismo” fue definido y puesto en práctica por Mussolini. La fuente consultada por mí señala que el Estado fascista configurado por Mussolini, “en Italia desde 1922 hasta 1943, motivó que frecuentemente se identifiquen los términos fascismo y totalitarismo. Tanto el régimen fascista italiano de Mussolini como el nacionalsocialista alemán de Adolf Hitler fueron expresiones del totalitarismo”. El mismo Dimitrov describe a “la dictadura fascista” señalando que “intenta establecer su monopolio político” (totalitarismo) “destruyendo violentamente los demás partidos políticos”. Y, ahí mismo Dimitrov, establece la diferencia entre la dictadura fascista y la dictadura del proletariado indicando que ésta “es ejercida también por un partido monopolista, pero donde este monopolio político responde a los intereses de millones de trabajadores”. Posteriormente, se hizo extensiva, por parte de los ideólogos reaccionarios, la calificación de totalitario al comunismo (un argumento patético en este sentido es el desarrollado por Mario Vargas Llosa en su artículo “Albert Camus y la moral de los límites”.)

Por otro lado, he revisado cierta bibliografía referida a, por ejemplo, Carl Schmitt, jurista y teórico político alemán que, “tras el ascenso al poder de Adolf Hitler en su país, se adhirió al nacionalsocialismo y elaboró las líneas maestras y los principios jurídicos del nuevo régimen”, y, en torno a las ideas de este ideólogo hay un libro titulado La trama ideológica del totalitarismo: Análisis crítico de los componentes ideológicos en la Filosofía política de Carl Schmitt. Su autor, Jürgen Fijalkowsk, rechaza los presupuestos ideológicos del totalitarismo a partir de la crítica al conjunto de escritos políticos y jurídicos de Carl Schmitt. O sea que no es tan cierto que el concepto de totalitarismo fuera “inventado por los nazis, para combatir a la revolución bolchevique”. Y, en todo caso, no creo que sea impertinebte calificar de totalitario a un régimen como el de EE. UU. que encabeza a las fuerzas fascistas internacionales -como lo hicieran los regímenes de Hitler y Mussolini.

Otra de tus objeciones a mi modesto artículo es la siguiente: “no es que los imperialistas le pidan a sus científicos el desarrollo de nuevos métodos para el control de la natalidad, sino que esta es una política planificada de manera criminal”, y en esto último estoy de acuerdo contigo; pero, en realidad, yo no digo eso. Lo que yo digo (metafóricamente) es que en su intento de “contrarrestar la pobreza” le piden a sus científicos… etc. Y lo digo porque, no hace mucho, surgió el tristemente célebre Premio Nobel que volvió a esgrimir la tesis de que ‘los negros son menos inteligentes que los blancos’, y el mismo Mario Vargas Llosa escribe un artículo en el diario “El País” de Madrid, argumentando la inferioridad de ciertas culturas porque son diferentes a la moderna y occidental (texto éste que ya he colgado en el blog “Papeles para la historia”.)

Y lo dicho arriba está en relación con el otro planteamiento que tú me criticas, cuando dices que mi argumento de “que la crisis del imperio hace que de nuevo se desarrollen las tesis racistas” y agregas que “esto en sí es una verdad a medias, lo que se está dando a nivel planetario es la construcción de un estado fascista y en función a ello es que la ideología nazi vuelve a resurgir con mayor fuerza”, claro que es como tú dices, pero lo dicho por mí se refería a ese afán del imperio de devaluar a los pueblos y culturas a los que en este momento está atacando bélicamente, y para “justificar su exterminio” se apoya en las tesis de sus teóricos respecto de las razas y culturas inferiores. Ahora, ¿dime si no hay similitud entre esa metáfora mía de decir ‘que el imperio pide a sus científicos teorías en relación con el racismo’ y esta cita tuya extraída del artículo que acompañaba a tu carta, dices:

Tras la derrota del nazifascismo en los campos de batalla, la segunda post guerra significó la era dorada del imperialismo, el cual a través del estado de bienestar, articuló una serie de teorías científicas en los campos de la biología, la filosofía y las ciencias sociales, donde se recusaba la vieja teoría del determinismo malthusiano que había servido como base para la construcción de las ideologías racistas que sirvieron de sustento al régimen hitleriano. El neoliberalismo en su desarrollo se imbricó a una serie de concepciones conservadoras, redefiniendo la teoría malthusiana para dar un nuevo sustento al determinismo biológico, con el fin expresar en el campo de las “ciencias”, lo que predica en el campo de la economía y las teorías sociales.

Los sociobiólogos se empeñan en encontrar los “genes” de la inteligencia, la pobreza, la violencia, el liderazgo las tendencias criminales, la homosexualidad.

La política del imperio, sustentada en la biopirateria, los estudios biotecnológicos sobre el genoma humano y el de las plantas, lo que está haciendo es no sólo ampliar las distancias socioeconómicas y culturales entre los pobres y ricos del mundo como muchos creen, sino que está sustentando toda una política criminal, para el exterminio de millones de personas.” (Hasta aquí tu cita).

Por otro lado, dices que “la categoría mestizaje, es una categoría biológica y no sociocultural, por ende no es la apropiada para el estudio y los programas para la organización y lucha contra el racismo.” De acuerdo también, pero aquí debo volver a mi atingencia primigenia: que eso se puede exigir a un ensayo especializado en el tema; no así, a un artículo de opinión informal. Y, por lo demás, considero que tu opinión restringe los campos científicos impidiendo que interactúen o intercambien sus categorías. De esa manera no se habría adoptado en la ciencia de la Economía la denominación de “circulación monetaria” porque tuvo su origen en la teoría biológica de la “circulación de la sangre” (y ésta es una aclaración que hace Marx).

Y, siguiendo con el mestizaje, tampoco me queda claro ni convincente tu aseveración de que “El mestizaje es un término de los conquistadores, pues para ellos los pueblos que caen bajo su dominio, no son seres humanos, son animales. Por eso todos los planes de ‘desarrollo’ en el Perú entre 1860 y 1960 hablan de civilizar, culturizar a los indios.” Y a todo el párrafo tuyo citado no le encuentro relación con el mestizaje, o ¿es que has querido decir que los conquistadores para “civilizar y culturizar a los indios” propugnaron el mestizaje?

Por último, cuando concluyes con lo del mestizaje, diciendo que “Este término de mestizo esconde una trampa, que niega el análisis de los procesos de alienación, lo que tramposamente en antropología se denomina transculturación”, creo que también resulta relativo. Yo conozco un libro que analiza la obra de César Vallejo, titulado “Lectura mestiza de César Vallejo”, en el que su autor, Jorge Guzmán (ensayista chileno), utiliza el término como “la categoría blanco/no blanco”. Y es ésta la acepción que yo le doy cuando digo que “el racismo es originario de los blancos” (sin que por ello se niegue que, como tú lo precisas, “es propio de los sistemas de dominación clasistas, es un invento de los dominadores, para dividir al pueblo y sustentar su sistema de dominación”).

Es decir, que cuando hablo de mestizaje no lo hago aceptándolo como válido, sino como un elemento descriptivo de algunas personas “que no son blancas”, es decir, son “no blancas” y que, no obstante, defienden las tesis de la inferioridad de las razas “no blancas” y minimizan su inteligencia, con lo que también están discriminando su cultura. De ahí que la siguiente definición de racismo me parezca pertinente: “Racismo, teoría fundamentada en el prejuicio según el cual hay razas humanas que presentan diferencias biológicas que justifican relaciones de dominio entre ellas, así como comportamientos de rechazo o agresión. El término ‘racismo’ se aplica tanto a esta doctrina como al comportamiento inspirado en ella y se relaciona frecuentemente con la xenofobia y la segregación social, que son sus manifestaciones más evidentes.” (Salvo error, omisión o impertinencia).

Por lo que respecta al “racismo al revés” que en un primer mensaje me criticaste, aunque después ya no lo trataste en tu carta más amplia, debo decir que no soy yo quien ha inventado la expresión. Aparte de haberse convertido en un “lugar común”, la he leído en un trabajo de Claude Levy-Strauss, titulado “Raza y cultura”. Ahí dice que:Hablar de la contribución de las razas humanas a la civilización mundial podría causar sorpresa en una serie de capítulos destinados a luchar contra el prejuicio racista. Sería vano haber consagrado tanto talento y tantos esfuerzos en demostrar que nada, en el estado actual de la ciencia, permite afirmar la superioridad o inferioridad intelectual de una raza con respecto a otra, si solamente fuera para devolver subrepticiamente consistencia a la noción de raza, queriendo demostrar así que los grandes grupos étnicos que componen la humanidad han aportado, en tanto que tales, contribuciones específicas al patrimonio común. Pero nada más lejos de nuestro propósito que una empresa tal, que únicamente llevaría a formular la doctrina racista a la inversa.”

Espero no haberte aburrido con esta perorata no especializada y, seguro, rebatible. Un saludo fraterno.

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