Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


El décalogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga cuestionado y refutado.

1. «Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chéjov- como en Dios mismo».
Horacio Quroga hace aqui una recomendación. Nadie nace sabiendo. Uno tiene que aprender y para él, los mejores maestros son los anteriormente citados. Recordemos que Quiroga es un hombre de comienzos de siglo.(1900). Silvina tiene razon al afirmar que «un escritor tiene la ambicion de volar». Pero Quiroga no se refiere a encadenarse a algo. Solo entiende al maestro como un hombre de su tiempo: el maestro es alguien que te da las bases. Ademas, uno no puede perder la humildad para aprender.

2. «Cree que tu arte es una cima inaccesible, no sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo».
Silvina B. cuestiona esta frase diciendo:»Nadie escribiría una línea si no pensara que tiene algo que decir distinto (y sin duda superior) de sus maestros.» Esta es una posibilidad y depende del proposito de cada escritor. Sin embargo, no tiene nada que ver con la cita de Quiroga. Si vemos al arte como cima inaccesible, es entender que el arte es un todo de creatividad infinito. Luego, el no dice que lo alcances. El pide que lo domines sin fórmulas y sin metas. El escribir sin pensar en lograr algo esteticamente bello u horrendo.Es decir, que manejes esa creatividad de tal forma que no divagues, no te pierdas en las ideas…asi se domina el arte, dejandose fluir en el sin perder la esencia que se quiere transmitir.

3. «Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia».
Silvina teme que este mandamiento «contradiga y justifique a los anteriores» mostrando su inseguridad para afirmar algo. Quiroga solo pide que uno desarrolle la personalidad en libertad sin temor a ser influido por un literato mas fuerte (sea por admiracion). Al final exige paciencia para moldear la personalidad, es decir, tiempo y meditación.

4. «Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón».
Aqui Silvina B. cuestiona el triunfo y elogia la derrota. Sin embargo Quiroga aqui no elogia al triunfo sino al deseo. El deseo de escribir y el arte, ambos vividos como un sentimiento.

5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas».
Para Silvina este es el mandamiento mas importante. En mi concepto, esta es una recomendación válida. Sólo acotaría que García Marquez tambien le daba importancia a la forma de escribir del comienzo de la novela, porque ella le da el tono y la forma a toda la novela. He ahi, la importancia del comienzo tanto para el cuento como para la novela. Los finales del cuento tienen que ser contundentes, porque cierran un círculo.

6. «Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: ‘desde el río soplaba un viento frío’, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarlas. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes».
Silvina apunta que «poniendo helado en vez de frío se evirtaría la rima que puede molestar al lector» Es cierto, que se puede poner helado o gelido y que ha estas alturas (siglo XXI) esa rima es cacofónica. Quizas en su tiempo fue la forma más bella y educada de decirlo (1910). Pero considero que Quiroga se refiere a que uno debe encontrar su estilo en su propia voz y no en la de los demás.

7. «No adjetives sin necesidad. Inútil serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él sólo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo».
Silvina B. aquí enumera ejemplos escritores que emplean adjetivos con creatividad (cita a Mallea, Maupassant, Borges, Poe) y resalta la necesidad de adjetivar. Pero ¿qué sucede cuando se da adjetivos a un sustantivo débil? Quiroga por eso pide precisión en el uso de las palabras y para eso se requiere rigurosidad en el uso del lenguaje.

8. «Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta aunque no lo sea».
Aqui Silvina comenta que: «Esta última frase sorprende en un escritor tan auténtico como Quiroga y debilita el consejo importante, quizá el más importante del Decálogo. Pues nadie puede discutir que no sea un acierto llevar el personaje y la anécdota firmemente hasta el final».
Pero claro que se puede discutir, porque uno le da giros a la historia como por ejemplo «la noche bocarriba de Cortazar» o el caso de Emma sanz de Borges. En ambas el personaje es llevado por un camino que el lector desconoce, porque el lector es llevado por otro rumbo hasta que se cierra el círculo. Por eso Quiroga no asevera porque se refiere a historias lineales donde lector y personaje siguen un mismo rumbo. Lo que si pide es que no se divague con el personaje, porque pierde al lector.

9. «No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino».
Silvina B.no discute este mandamiento por ser bastante claro pero afirma: «es casi inhumano escribir bajo una real y reciente emoción». En esto discrepo, mucha gente alivia su pena o su ira escribiendo en el momento. Es un recurso válido y lo considero muy propio del ser humano (he ahi su humanidad). En cuanto a Quiroga, el pide al momento de escribir concentración y en base al buen manejo del lenguaje plasmar el sentimiento en frases u oraciones. Y al hacerlo solo se llegará a la mitad del arte.

10. «No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento».
Silvina ante este mandamiento dice:»Hoy parece sorprendente que alguien pueda pensar en sus amigos al escribir:..» Y ese Hoy es clave. Porque esto fue escrito a comienzos del siglo pasado, y quizas los hombres de aquel tiempo le daban mas validez a caer bien a los demás que en expresar lo que realmente sentian o anhelaban.

Luego, Silvina comenta. «A lo largo de este Decálogo la palabra ingenuo ha acudido varias veces a mi mente y varias veces la he rechazado, pues la obra y la vida de Quiroga nada tienen de candorosas, son recias y brutalmente humanas, como lo es su muerte y lo son las muertes que jalonan su paso por la tierra. Pero hay que resignarse a admitir que un cierto candor se filtra en su Decálogo».
Sin embargo, no noto inseguridad en el decálogo. Porque mientras Quiroga afirma y argumenta, Silvina se contradice por momentos y denota su inseguridad.

Por último Silvina afirma: «Aunque a decir verdad en materia de consejo literario no ha sido superado el de Rainer María Rilke en Carta a un Joven Poeta: «Si puedes vivir sin escribir, no escribas».

Es una buena frase. Uno puede escribir de lo que sea por su necesidad de hacerlo. Otra cosa es publicar ese escrito. Por eso, para publicar algo, y sobretodo, una critica a un decálogo o cualquier otra forma de escritura se requiere rigurosidad, acuciosidad e ideas claras.

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