«Si no vives para servir, no sirves para vivir»
es el lema de los blogs de Julio Carmona
(editados con la colaboración de Juan Víctor Alfaro):
http://www.vosquedepalabrasvives.blogspot.com/
http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/

Las masas hacen la historia
con su clase dirigente,
y se graba en la memoria
de la gente inteligente.

Es un gran error dentro del campo popular, creer que el capitalismo es algo que solamente se refiere a los EE.UU. y los países llamados ricos del norte, y cuando mencionamos este error nos estamos refiriendo concretamente a que viene de los sectores más atrasados políticamente dentro del campo popular. Pero lo imperdonable y dañino al campo revolucionario, es la actitud consciente o mal intencionada, por parte de sectores de gobiernos progresistas y sus funcionarios, necesitan de un correcto y diáfano discurso que identifique plenamente lo que es el capitalismo y no que traten de adornarlo con ningún artificio, y señalen claramente el norte que pretenden transitar, para seguir cautivando a sus electores sin equívocos ni confusiones, para que defiendan estos procesos, ya sea en las urnas o en las calles hacia una verdadera liberación del yugo del capitalismo imperial.

Nos referimos a países de esta parte de America latina, donde por mandatos populares mayoritarios e indiscutibles, sus respectivos gobiernos deben cumplir al pie de la letra la tarea de recuperar todas nuestras riquezas naturales, empresas privatizadas en la pasada ola neoliberal, así como solucionar el problema ancestral de la tenencia de la tierra, con el único objeto de liberar a nuestro países del sometimiento y saqueo a que han estado sometido durante tanto tiempo al imperio norteamericano, como la máxima expresión del capitalismo global.

Los partidos revolucionarios, las organizaciones laborales y campesinas, las corrientes y organismos que bregan en las bases, vienen cumpliendo su cometido de organizar y sobre todo concientizar a sus militantes, organizando a sus cuadros, en una depurada orientación ideológica y revolucionaria, como una de las armas más poderosas para enfrentar en todo terreno al enemigo principal, en la construcción de una nueva sociedad. Tarea pendiente que debe ser emprendida por los partidos y agrupaciones que sostienen a los gobiernos populares, para que su accionar no se circunscriba solamente a analizar, posibles y futuros candidatos en sus afanes meramente electoreros y a quienes les tocan ocupar los cargos en sus respectivos gobiernos, o la pugna por prebendas de tipo personal o sectoriales descuidando lo fundamental, que es la orientación y organización ideológica revolucionaria, como la mejor garantía de todo proceso que quiere avanzar y no tranzar con el enemigo principal.

Hay un sesgo sospechoso cuando sectores importantes de los gobiernos de quienes nos ocupamos hoy, hacen un uso indiscriminado, en su oferta de su línea política sobre el horizonte que quieren transitar, pero sobre todo la forma en que pretenden arribar a lo que ellos llaman, el socialismo del siglo XX1, en Venezuela; el vivir bien, en Bolivia, o la revolución ciudadana en Ecuador. En forma general estos sectores vociferan en contra del capitalismo como el responsable sin duda alguna, de todos los males de la humanidad, Sin embargo en la práctica nos demuestran otra cosa, y aquí radica nuestra inquietud.

Por ejemplo en lo que respecta concretamente a Bolivia, un importante sector del gobierno, da señales ciertas de haber llegado a un pacto de caballeros, de no agresión y de “dejar hacer y dejar pasar” con la burguesía cruceña, es decir con el grupo más importante de la derecha de Santa Cruz, el sector agroindustrial, fomentando desde estas altas esferas la fabricación de palos blancos en este sector empresarial con personajes “amigos del gobierno”, en la pretensión de armar argollas e influir sobre el sector revolucionario del gobierno y pugnar por una conciliación de clases a futuro, y así exigir cuotas de poder al gobierno y en su caso desviar hacia sus fines de sus intereses mezquinos, este proceso liberador.

Yo no conozco empresarios “socialistas”, pero quinta columna desestabilizadores hasta golpistas, sí. Hay que estar alerta ante todo intento endógeno simulado o descarado de pretender desviar los objetivos de los procesos de cambio, y vigilantes ante el furtivo surgimiento de un Vladimiro Montesinos, que pretenda enturbiar las relaciones internacionales entre amigos, así como convertirse en el poder al lado del trono y en ambiciones desmedidas de poder, erigirse en un aparato de represión y vendetta al interior de los procesos, al estilo de una CIA criolla.

Aparte de todas estas inquietudes, tampoco se puede negar que con sus mas y con sus menos, el gobierno nacional ha emprendido medidas que van hacia donde el pueblo exige ir, ha habido recuperaciones de empresas que fueron privatizadas, se ha restablecido, “nacionalizado”, la propiedad y el manejo de los campos petroleros, pero aún permanecen las transnacionales, con la diferencia que hoy día pagan más impuestos. Se hacen tibios esfuerzos, por recuperar o revertir tierras ociosas en manos de latifundistas, se maneja bien la macro economía, en desmedro de la economía cotidiana de las mayorías, para beneplácito de los organismos internacionales y de la empresa privada, que alaban dicho manejo. Se pretende bajar la pobreza a través de dádivas y bonos a manera de un estado típicamente rentista, se ha recuperado de alguna manera la dignidad y la esperanza nacional hacia mejores días para sus ciudadanos, pero pasa el tiempo y sigue faltando el trabajo, los salarios cada día pierden su poder adquisitivo, faltan industrias, no hay un decidido impulso a fomentar la propiedad colectiva en el agro, como desarrollo y creador de empleos masivos.

Sin embargo, donde existen estos gobiernos populares, los pueblos en algunos casos ya le han renovado su confianza y en otros por segunda vez. Y la respuesta es que por ahora, es lo mejor que tenemos, pero no es todo lo que queremos. Lo evidente es que este tren de desarrollo lento e incierto sobre la consecución de un nuevo sistema de igualdad y justicia, como se viene pregonando por los responsables, tendrá su limite en que los pueblos se den verdaderamente cuenta en su diario vivir, si esto va avanzando o es más de los mismo, gobiernos solamente post neoliberales como lo sentencia el compañero James Petras.

Es sumamente básico en el ABC de las experiencias, el no cometer los errores del pasado, en lo que respecta a querer consolidar políticas de gobiernos con gran apoyo popular, que prometieron una lucha antiimperialista, anticapitalista. Es no olvidar la regla de oro, que solamente eso se logra construyendo el verdadero socialismo revolucionario, bajo la dirección de los trabajadores y sus aliados naturales, por su puesto considerando sus diferentes etapas de construcción. Además es imprescindible tener debida cuenta que no hay liberación nacional, menos socialismo, solamente en la súper estructura, sino en el meollo del sistema capitalista, es decir golpeando y destruyendo su alma Mater, su sistema económico.

Y eso no se logra de ninguna manera, cohabitando con la derecha en nuestros países, ni invitándola y permitiendo permanentemente a que sigan haciendo sus jugosos negociados con nuestras riquezas, especulando con sus bancos y extorsionando con sus productos como dueños de los medios de producción y enajenando a los pueblos con sus empresas de comunicación con el veneno del egoísmo del “maldito interés privado”. Pues ellos son los agentes del capitalismo global y en consecuencia, sirvientes del imperialismo, la lucha sincera y franca se debe acelerar en casa y no pretender hacer creer al pueblo, que se es anticapitalista o antiimperialista o anticolonialista, para la exportación.

Eso es puro oportunismo desmovilizador. Ser anticapitalista de verdad, es tener la capacidad y la valentía, de construir la antípoda del capitalismo, el socialismo. El capitalismo no está muy lejos, está en nuestra propia casa, y es posible derrotarlo. No pretendamos darle al pueblo gato por liebre, los pueblos quieren socialismo, donde todo sea de todos y para todos. No es necesario ser adivino para presagiar, de que si estos gobiernos, cada uno a su debido tiempo, persisten y se empecinan en mantener varios tipos de economía, entre ellas la acumulación capitalista prioritariamente, creyendo ilusamente que están inventando un camino seguro a la igualdad. Lo más cierto es que terminen siendo gobiernos democráticos burgueses reformistas, ante la ira de sus pueblos que tendrán que pasarle la factura, por su sinuoso y disimulado camino de retorno al pasado inmediato. La lucha permanente, la movilización y denuncia de los pueblos, garantizará el no permitir la traición de estos procesos, que les cuestan años de luchas y vidas a los trabajadores, y sus aliados naturales.

José Justiniano Lijerón, ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)

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