«Si no vives para servir, no sirves para vivir» es el lema de los blogs de Julio Carmona Eeditados con la colaboración de Juan Víctor Alfaro): www.vosquedepalabrasvives.blogspot.com www.mesterdeobreria.blogspot.com

Dentro de las frases brillantes de los hombres y mujeres del gobierno correspondientes a la presente semana, destaca la del ministro del Interior, Octavio Salazar, que se felicitó por la eficiencia de la policía peruana en la captura del asesino holandés, que fuera detenido por la policía chilena luego de cruzar la frontera con ese país.


Por su parte, la ex ministra del mismo ramo, Meche Cabanillas anunció que denunciará al congresista Lombardi por difamarlo, al insistir que ella fue la responsable de las órdenes de ataque en la «Curva del Diablo», de donde derivó en la tragedia de Bagua hace un año. No fue ella, porque no mandaba en el ministerio y el jefe de policía actuó por su cuenta. O sea prefiere pasar de Thatcher a madre Teresa, antes de asumir su responsabilidad. Pero el director de la policía de la época, también niega haber tomado la decisión de desalojo, que el gobierno y la ministra habían postergado por dos meses, y subraya que la orden vino “de arriba”, que es casi como decir que no estaba de acuerdo.


¿Cuán arriba? Es lo que ni Cabanillas, ni el general Sánchez Farfán, ni ningún otro de la cadena de mando quiere decir: “quién” dispuso el ataque del 5 de junio y el uso de toda la fuerza pública, mientras se buscaban salidas parlamentarias y negociadas al conflicto. Pero todos creen que fue una orden errónea, lindante en lo criminal, y por eso niegan su participación. Hay efectivamente que “mirar más arriba”, para encontrar otro personaje que como el holandés, no parece tener remordimientos, pero al que todavía Salazar no le ha puesto el ojo.


Cuando Alan García, nos dice: miren el número de muertos, eso fue una masacre de policías inocentes; lo que pretende es legitimar el acto que origina todas las muertes de gente que era realmente inocente, en el sentido que no tenía porqué morir, pero que fue llevada a un enfrentamiento brutal para imponer los compromisos que por su cuenta estableció el gobierno con intereses del exterior.


Nadie planeó matar policías, pero si hubo quién al más alto nivel ordenó disparar contra los nativos. Que luego todo le saliera al revés: un helicóptero fuera dañado; el destacamento que debía atacar desde los cerros terminara cercado y desarmado; los policías retenidos en la estación de bombeo fueran ajusticiados en una siniestra venganza, cuando se creía que habían decenas de muertos; nativos y civiles muertos y heridos de bala quedarán regados en la carretera y en las ciudades donde se trasladó la protesta; y que finalmente el gobierno tuviera que retroceder derogando los dos decretos de mayor controversia que una cínica ministra de Comercio había dicho que no se podía hacer sin tumbar el TLC; no es más que el producto de lo mal que hace las cosas el gobierno y lo poco que comprenden el país que tienen al frente.


En resumen, nadie de los encargados de la función represiva acepta haber dispuesto el desalojo, y Cabanillas cree ser “difamada”, si le dicen que como ministra era la responsable de una decisión como esa. Pero García y la prensa jauría que marcha a su lado, considera que la masacre fue que los nativos resistieran y se desbordaran en medio de una guerra desatada por el Estado contra ellos, y que esto hubiera sido perfecto si se dejaban tirotear y salían corriendo hacia sus comunidades y el gobierno con las manos libres para lotizar la Amazonía. ¿Quién cree Ud., ahora que es el principal responsable de lo que pasó?


06.06.10


www.rwiener.blogspot

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